El 24 de enero, el mundo celebra el Día Internacional de la Educación, una fecha para destacar nuestro quehacer como docentes y directivos en las instituciones educativas. El tema central propuesto por la UNESCO para este año es “El poder de la juventud en la co-creación de la educación”.
Es valioso celebrar y traer a la memoria cada uno de los esfuerzos que, día a día, realizamos para llevar el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes a un nivel superior. Sabemos que nuestra labor consiste en acompañar un proceso que nace y crece en cada hogar, en el seno de la familia, y que se fortalece mediante la gestión pedagógica en el aula. Los padres y la familia son los primeros maestros, quienes orientan el camino hacia el aprendizaje.
Nos preguntamos entonces: ¿por qué celebrar este día? ¿Para qué dedicar tiempo a la reflexión sobre un tema tan primordial como la educación en el desarrollo social de las personas? Sin lugar a dudas, la educación es la arcilla que nos moldea, que nos permite crecer y entregarnos plenamente a la vida. Sin embargo, en las actividades cotidianas, por cuestiones administrativas o de planificación, a veces nos alejamos de esa razón genuina que nos define: ser líderes, educadores o guías.
Si queremos celebrar este día, podemos hacerlo reconociendo a aquellas personas de nuestro entorno más cercano que, con vocación, experiencia y formación, se entregan jornada tras jornada al propósito de educar desde el amor; con la pasión de quien conoce a sus estudiantes y sabe interpretar, a través de su lenguaje corporal, las emociones con las que ingresan al aula.
Desde esta perspectiva, los invitamos a ver este corto video, que nos inspira en los pilares fundamentales de la educación: la curiosidad, la alegría, la enseñanza desde el corazón, el hacerse preguntas y el trabajo en equipo.
El 24 de enero, el mundo celebra el Día Internacional de la Educación, una fecha para destacar nuestro quehacer como docentes y directivos en las instituciones educativas. El tema central propuesto por la UNESCO para este año es “El poder de la juventud en la co-creación de la educación”.
Es valioso celebrar y traer a la memoria cada uno de los esfuerzos que, día a día, realizamos para llevar el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes a un nivel superior. Sabemos que nuestra labor consiste en acompañar un proceso que nace y crece en cada hogar, en el seno de la familia, y que se fortalece mediante la gestión pedagógica en el aula. Los padres y la familia son los primeros maestros, quienes orientan el camino hacia el aprendizaje.
Nos preguntamos entonces: ¿por qué celebrar este día? ¿Para qué dedicar tiempo a la reflexión sobre un tema tan primordial como la educación en el desarrollo social de las personas? Sin lugar a dudas, la educación es la arcilla que nos moldea, que nos permite crecer y entregarnos plenamente a la vida. Sin embargo, en las actividades cotidianas, por cuestiones administrativas o de planificación, a veces nos alejamos de esa razón genuina que nos define: ser líderes, educadores o guías.
Si queremos celebrar este día, podemos hacerlo reconociendo a aquellas personas de nuestro entorno más cercano que, con vocación, experiencia y formación, se entregan jornada tras jornada al propósito de educar desde el amor; con la pasión de quien conoce a sus estudiantes y sabe interpretar, a través de su lenguaje corporal, las emociones con las que ingresan al aula.
Desde esta perspectiva, los invitamos a ver este corto video, que nos inspira en los pilares fundamentales de la educación: la curiosidad, la alegría, la enseñanza desde el corazón, el hacerse preguntas y el trabajo en equipo.
También surgen interrogantes sobre el futuro de la educación frente a los constantes cambios en la forma en que accedemos al conocimiento y a las herramientas que hoy están —y seguirán estando— disponibles. El educador y escritor Alex Beard nos invita a reflexionar sobre cómo los sistemas educativos del futuro (que ya es presente) deberían fundamentarse en tres conceptos clave: pensar de manera diferente, mejorar y cuidarse.
Pensar de manera diferente implica fortalecer la habilidad del pensamiento crítico, un eje que desde hace algún tiempo ocupa un lugar central en nuestra agenda educativa. Sin embargo, se resalta que la inteligencia humana aún no conoce límites que puedan detenerla.
En cuanto a mejorar la creatividad y promover el aprendizaje creativo, se alude a la importancia de encontrar un propósito, trabajar en proyectos reales, colaborar con otros y descubrir la manera de disfrutar el proceso de aprendizaje.
Cuidarnos supone alimentar la inteligencia emocional, desarrollar la resiliencia y fortalecer nuestro bienestar integral. Aprender a cooperar se convierte así en una oportunidad para contribuir a la construcción de un mundo más feliz.
Los invitamos a verlo a continuación.
Con estos dos referentes, te invitamos a contarnos cómo celebras esta fecha y a compartir con tus colegas de qué manera puedes aportar para que la educación siga siendo ese derecho fundamental para todos. Además, ¿qué ideas novedosas propondrías para poner en práctica durante este nuevo año que comienza?
¿Cómo podemos potenciar nuestra inteligencia humana, que es ilimitada, y asegurar que se esté aprovechando todo el potencial de nuestros estudiantes?
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Feliz Día Internacional de la Educación.