BARATARIA 19
15 ALBEIRO ECHAVARRÍA “…Un maestro tiene la posibilidad de hacerle ver a un joven que hay un libro (…) en alguna parte, que lo está esperando…”. J.S.G.: Eres un autor que te has movido entre las historias para niños y jóvenes. ¿Consideras que la literatura juvenil es un género? A.E.: Como escritor, y como observador de la oferta editorial para jóvenes, debo aceptar que la literatura juvenil se ha ido aglutinando en torno a unos temas o personajes que la caracterizan. ¿Un género? No lo creo. Lo que ocurre es que cuando los autores arman sus historias, intentan focalizarse en una franja de edad donde se generan grandes contradicciones, reconocimientos y expectati- vas, y entonces se produce una literatura que intenta conectarse con la tensión e incertidumbre propia de esos años juveniles. J.S.G.: ¿Crees que la literatura para adolescentes refleja su problemática? A.E.: No solamente su problemática sino también sus aspiraciones, y sus pen- samientos más íntimos. Los sentimientos como el amor, el odio son universa- les tanto en la vida real como en la literatura. Y si vamos a aspectos como la timidez, la soledad, el abandono, o hasta la represión sexual, siempre están presentes en la vida de un adolescente y esos son también los temas que están presentes en los libros. J.S.G.: Desde tu experiencia propia como lector y escritor ¿qué consejo les da- rías a los maestros para formar jóvenes fascinados por la lectura y la escritura? A.E.: Hay un dicho según el cual el hombre se instruye por la imitación y se anima por el ejemplo. Creo que no hay nada más contagioso que un maestro apasionado por los libros. Para empezar, un maestro así —lector empederni- do—, es generalmente muy culto. Ellos no solamente hablan de libros, sino que saben contar historias. Y hablan de autores, y de sus turbulentas vidas, y saben hasta dramatizar una obra. Aconsejan sin llegar a imponer, y se les van los ojos, más allá de la ventana, cuando mencionan un pasaje de una obra que les cambió la vida o les llegó en el instante más oportuno. Pareciera entonces que todo el salón vuela sobre una alfombra mágica y apenas suena la campana, uno se desanima porque el vuelo ha sido muy corto. Hay que reconocer que no a todos los niños y jóvenes les gusta la lectura o la escritura. Pero sí creo que un maestro tiene la posibilidad de hacerle ver a un joven —si es apático mucho mejor— que hay un libro, en alguna parte, que lo está esperando, y que ese libro puede abrirle las puertas a muchos otros libros. Albeiro Echavarría nació en Yarumal y reside en Cali. Des- de pequeño demostró espe- cial predilección por la lectura y la escritura, anticipándose a su futuro como escritor. El camino no fue recto ya que estudió Comunicación y se dedicó al periodismo antes de tomar la mayor decisión de su vida: ser escritor de literatura infantil y juvenil. Para jóvenes ha escrito en editorial Norma las novelas El Muchacho de la boina blanca y más reciente- mente Te amo, peladita. Entrevista Jael Stella Gómez, editora Norma en Colombia.
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